Rosácea… un mal de muchos



Alrededor de 40 millones de personas en todo el mundo la padecen y el 21% de las personas evita el contacto social debido a su piel. ¿De qué se trata esta enfermedad?

La rosácea es una enfermedad que afecta a la piel y se manifiesta con síntomas de enrojecimiento, granos y en etapas avanzadas, engrosamiento de la piel. Se tiene mayor probabilidad de sufrir este trastorno si nos encontramos entre los 30 y los 50 años de edad, somos de piel clara y mujer, aunque los casos más severos se ven en los hombres.

La rosácea involucra hinchazón de los vasos sanguíneos justo debajo de la piel. Puede estar asociada con otros trastornos cutáneos (acné vulgar, seborrea) o con trastornos oculares (blefaritis, queratitis).
La doctora Laura Masaro médica dermatóloga del Centro de Recuperación Estética, Nutricional y Física (CRENYF), explica en una nota para infobae que “…el enrojecimiento de la piel puede deberse a múltiples condiciones. Este síntoma es muy común en las personas que padecen rosácea, una afección inflamatoria y crónica de la piel, que afecta principalmente las convexidades de la cara como nariz y mejillas, y evoluciona por diferentes etapas. Al inicio, se manifiesta con ruborización y enrojecimiento persistente, a veces con sensación de picazón o ardor, y pequeños vasos sanguíneos visibles. A medida que pasa el tiempo se pueden presentar brotes de granos (papulopústulas) y engrosamiento de la piel. También, los ojos pueden estar comprometidos, y se observan llorosos, irritados y enrojecidos".
Lucas Ponti, explica además que se trata de "…una enfermedad de causa multifactorial: principalmente predisposición genética. Pero también existen otros factores como los ambientales y psicológicos. Se desencadena por la exposición crónica y repetida de situaciones que producen rubefacción (poner colorada la piel). Exposición a temperaturas muy cálidas o muy frías (estufas, duchas, saunas, cambios climáticos), fuentes de radiación UV, viento, alcohol, comidas picantes, estrés entre otras”.
Como cualquier enfermedad crónica, el cuadro afecta la calidad de vida de los pacientes, pudiendo sentir vergüenza, disminución de la autoestima, dificultades laborales, ansiedad, agotamiento y depresión.
Ante esto, elaboramos un listado con algunos consejos para tener en cuenta:
  •      Evitar factores desencadenantes como ser la exposición solar. Usar protector solar diario de amplio espectro.
  •       Evitar alimentos condimentados, las comidas calientes o abundantes, los productos lácteos como yogur y chocolate y determinados cítricos. 
  •       Utilizar jabones suaves 100% naturales, como el de manzanilla o avena.
  •       Evitar el agua excesivamente caliente y los baños de vapor.
  •    Utilizar cosméticos para pieles sensibles, sin fragancias, hipoalergénicos y suaves.
  •       Aplicar compresas de té de manzanilla o té de tomillo frío ya que son desinflamantes
  •       Aplicar extractos de caléndula, malva, lavanda, aloe vera en forma  habitual
  •       Aplicar emolientes naturales para hidratar y reparar la piel.
  •       Ante la presencia de estos síntomas o cualquier duda, es importante acudir y consultar a un dermatólogo para que indique el tratamiento más conveniente.

Comentarios